Kubrick ha muerto. It´s a wrap

Cada persona busca su lugar. Fotografía de mi patio realizada por la fotógrafa Andrea Abaigar

En tiempos de distopías y utopías, he escogido un texto del proyecto elaborado por anitared para el recién estrenado espectáculo It´s a Wrap, de la Compañía La Intrusa Danza, como reflexión pertinente sobre el nuevo tiempo que se abre ante la humanidad como un abismo de oportunidades y nuevas posibilidades. Es el estreno, voluntariamente postergado, en la intención de diseminación comunicativa de mi web así como un nuevo paso en el proceso de reinicio profesional digital. En modo de alas desplegadas. ¡Experimentando la certeza de que el tiempo es solo lo que vuelas!

Atmósfera de indefinición temporal. Ruptura espacial.

Un teatro. En escena una mesita, un sofá, varias sillas alrededor de un velador…algunas cuelgan del techo o la pared. Un gran reloj de estación en el centro.

En el sofá, Kubrick. Leyendo un guión en una tablet. La luz del dispositivo inunda su rostro de color rojo.

Entran los personajes y suben las escaleras hacia el escenario del teatro que es a su vez un teatro enseñando sus entrañas. Lolita, Alex, Sr. Hartman, Jack, Dr. Strangelove, Alice.

Personajes anhelando existir y una atmósfera emocional ocupan la escena junto al autor, sentado en un soja tapizado de tela con estampado de textos.

Atrapados en una suerte de determinismo circular e inmovilizante, como si fueran planetas alrededor del sol, tratan de defender su identidad, su existencia y de dar forma a su drama y a su propio destino, a su auténtica creación: su yo mismo.

Reticulados y repitiendo un patrón que pretende apegarse a la rutina para crear su andamiaje propio, se mueven en un limbo que oscila entre los límites, los horizontes, la certidumbre sobre si y la incertidumbre sobre lo que ha de venir, el devenir. Para el que carecen de guión.

Un tiempo circular inunda las secuencias dramáticas.

¿Qué espera tras sus gafas oscuras una Lolita ajada a quien nadie ve ni aprecia?, ¿Qué esperanza alberga Alex DeLarge tras su adiestramiento, felizmente matrimoniado?, ¿Queda algún deseo en el vientre o en el cerebro de la adicta Alicia?, ¿qué guerra le queda por ganar al Dr. StrangeLove tras una ecatombe nuclear?, ¿Cómo se agarra a un presente disrruptor el Sr. Hartman cuando los soldados son programas informáticos?

Los personajes representan su supuesta existencia. Real o falsa, atrapados entre sus ideales y la realidad, entre la manera de verse y la mirada de los otros. Buscan un camino, exploran una trayectoria, demandan luz y guión que alumbre su destino en la oscura oceanía.

Incertidumbre. Miedo. Abismo. Disrrupción. Como sentimientos colectivos.

Remordimiento, dolor, rebeldía y desdén, venganza e indiferencia como substrato psicológico de cada una de las individualidades.

Cada una de ellas subraya la autonomía de los pesonajes representantes de lo que son y de lo que sienten, como un reflejo en un espejo. “Parece otra cosa, que sugiere ser lo mismo, pero no lo es”.

Dialogan a medio camino ente lo real y lo ficticio ante un creador descreído que reinterpreta el mundo a su antojo, y se ríe de ellos y con ellos, estupefacto ante la ilusión de lo que parece y no es.

 

 

 

 

 

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